Ya que os he nombrado la cúrcuma os voy a contar unas cuantas cosas de ella.
La Cúrcuma es originaria de la India, China y Oriente Medio. Se cultiva desde hace más de 2.000 años. En la actualidad todos los países tropicales lo cultivan, pero los principales exportadores son: India, China, Sri Lanka, Filipinas.
La palabra cúrcuma que es como lo bautizamos en España viene del árabe kourkoum (azafrán), ya que ellos creían que la cúrcuma era una variedad del azafrán.
Antes de la llegada de Jesucristo, la cúrcuma se empleaba para teñir las telas, como perfume, para depilar, como especia, como medicina.
Utilización de la Cúrcuma en la Cocina:
Se machaca en un mortero y con el polvo se emplea para varias cosas: como sustituto del azafrán para darle color a los platos, aunque no tiene la misma calidad.
A veces se sustituye por el jengibre, ya que su sabor es parecido y es más barato.
Es el principal componente del curry.
La Cúrcuma se emplea para hacer salsas, en platos de legumbres, encurtidos y cereales.
Propiedades medicinales de la Cúrcuma:
Son beneficiosas para los problemas hepáticos, biliares y para las indigestiones. Es un tónico estomacal.
Gracias a su componente principal, la curcumina, tiene poderes antioxidantes y es beneficioso para el alzheimer y el cáncer e incluso actua eficazmente en casos de sida.
Se trata, en suma, de una de esas sustancias naturales terapéuticamente eficaces y sin efectos secundarios que sacan los colores a la industria del fármaco sintético.
Después de esto ya no hay excusa para no usarla, si es posible comprarla en tiendas árabes, suele ser más fresca que los botecillos del supermercado.